"Si sabes lo que quieres, ve a por ello"

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miércoles, 23 de marzo de 2016

Volverá.

Era una tarde de invierno, Attidama, una chica de unos 18 años, de estatura media, pelo oscuro, y ojos claros, caminaba sola por el bosque, había salido a despejarse después de haber discutido con sus padres en casa.

Andando y andando llegó a un cruce de cuatro caminos en el que se tropezó a un chico, alto, pelo castaño, ojos verdes, uno de esos chicos que era como todos, pero que en cuanto le veías algo te atraía a él.

 

Hubo un cruce de miradas entre ellos, como si de una película se tratase. Cada uno siguió con su camino.

Attidama llegó a su casa, se duchó, se preparó y se fue con una amiga a tomar algo a un bar donde había anunciado un concierto de unos jóvenes que estaban empezando en esto de la música.

 

Ella y su amiga entraron a el bar el cual estaba dividido en dos, la barra, con unas mesas para estar tranquilo, y luego la sala de conciertos en la que cuando ellas llegaron había un concierto de un grupo local los "X" les llamaban.

 

Prefirieron quedarse en la zona de la barra tomando algo tranquilamente  a los 15 minutos, Attidama se levantó, cogió su copa y se acercó al concierto, algo en su interior la decía que debía de entrar a la sala de conciertos.

Música rock, canciones de rulo, de extremoduro…

 

Nada más cruzó la puerta… ahí estaba él, el chico del cruce de caminos era uno de los músicos. Extrañamente volvió a haber ese cruce de miradas. Esta vez algo más intenso, ya que fue en mitad de la canción de "Extremoduro", siendo más concretos, en la parte en la que dice: "Se me ponen si me besas rojitas las orejas".

Se terminó la canción y el chico bajo del escenario, se acercó a Attidama y sutilmente la dijo al oído:

 

- Encantado soy Addam, ya era hora de presentarse.

Y de la misma que vino, se fue, con esa sonrisa tan bonita, y tan enamoradiza a seguir con el concierto.

La sala se empezó a llenar, era tarde y ella tenía que coger el último autobús de vuelta a casa.

Se fue, sin poder presentarse, sin poder despedirse, sin tan siquiera darse los números de teléfono para seguir en contacto.

 

Llegó la noche y en la cabeza de Attidama sólo cabía Addam.

¿Como alguien podía calarte tan hondo con dos miradas y una tan perfecta sonrisa?

 

Buena pregunta, ¿Verdad?

 

Pasaron dos semanas y Attidama seguía con la cabeza en Addam, ese chico misterioso que la robo el corazón.

Ella nunca fue bastante buena es los estudios, pero últimamente pegó un bajón asombroso en los estudios, su cabeza estaba tan centrada en Addam, que ni un libro cogía. Prefería tirarse en la cama con sus auriculares, música a tope, y adiós problemas.

 

La prima de Attidama cansada de verla así, decidió llevársela por ahí a tomar algo, y se fueron las dos juntas a un bar que, por lo que habían escuchado estaba bastante bien.

 

Media hora de autobús, llegaron al bar, y justo cuando estaban entrando… ¡PUM!, Addam era el camarero. Se le puede llamar ¿destino?, ¿casualidad?, no se como se le podía llamar a eso, pero Attidama estaba segura de que no era una coincidencia más así por que si.

Si el destino decidió juntarles de nuevo sería por que estaban destinados a estar juntos.

Pidieron unas alitas de pollo a la bbq, unos nuggets y unas coca colas.

 

Cuando Addam les sirvió lo que pidieron, dejó caer sutilmente una nota en el sitio de Attidama que decía:

<<Ven a la puerta trasera del bar, te estaré esperando>>

 

Attidama salió en busca de Addam. Y allí estaba él, esperándola. Hablaron tendidamente como si desde siempre se conociesen, pese a que Attidama era muy vergonzosa a veces demasiado, pero con él todo era diferente era como si ya se conociesen y la vergüenza se esfumaría por completo.

Llegó la hora de irse, se despidieron, ella se iba un poco más feliz que las otras veces que coincidieron, al menos, ya habían hablado y tenia su número de teléfono.

 

Al subir al autobús, un mensaje:

- Espero poder quedar otro día contigo me has calado hondo.

 

Al día siguiente, Attidama se despertó el despertador marcaba las 10:00 del 23 de Diciembre del 2014. Su amiga la mandó un mensaje de que si se quedaba a dormir esta noche en su casa que vendría también Uxue, una amiga suya del pueblo que viene solamente en fiestas.

 

A los segundos de contestarle que si iba un mensaje de Addam la entró en el móvil.

-  La noche anterior me encantó hablar contigo. ¿Esta noche podrá ser igual?

Ella le respondió:

- Me imagino que si, pero no sé si contestaré como ayer, estaré en casa de Stephany.

- A vale no pasa nada contesta cuando puedas. Tranquila.

 

Attidama se dispuso a preparar la mochila con el pijama, la ropa para el día siguiente, y el neceser con el cepillo de dientes y cosas del aseo.

Salió de su casa y fue hacia la parada de autobús para ir a la casa de Stephany.

Todo esto mientras hablaba por el WhatsApp con Addam.

 

Las chicas prepararon unas pizzas y se fueron al salón a ver la tele.

Llegó la 1:00 de la mañana y se escuchó rufar una moto. A los dos minutos, le llegó un mensaje a Attidama.

- Abre la puerta, estoy en casa de Stephany.

Attidama dejó todo lo que estaba haciendo y salió corriendo. Sus amigas se quedaron un poco asustadas ya que no sabían el por que de esa reacción.

Al abrir la puerta Attidama, preguntó a sus amigas si las importaba que se fuese un rato con él a dar una vuelta, Stephany la dijo que no hacia falta que se fuesen y pasasen frío que entrasen en casa los dos.

 

Los cuatro estuvieron toda la noche hablando, riendo, pese a que Stephany y Addam era ex pareja desde hace bastante tiempo.

Les dieron las 6:00 de la mañana y para Addam ya era hora de marchar, ya que al día siguiente tenía que ir a trabajar.

 

Al día siguiente, Attidama se dio cuenta de que no encontraba sus gafas. Se puso a buscar, a recordar y no las encontró.

Llegó a una conclusión, cuando estaban en la casa, tenia frío y Addam la prestó su chaqueta y ella guardó en el bolsillo las gafas.

 

Addam la mandó un mensaje que decía:

- Deja de buscar, las tengo yo, me dí cuenta antes de irme, pero así tengo una muy buena excusa para volver a verte.

 

Quedaron por la tarde, él la dió las gafas y se fueron a dar un paseo por el puerto.

Risas, miradas, todo era perfecto, Attidama nunca se imaginó que estaría así con Addam.

 

Llegó el 28 de Diciembre y volvieron a quedar, pero este día era un día diferente, este día fue el día en que se dieron el primer beso, el día en el que empezaron una relación.

 

Pasaron los días, los meses y seguían siendo esa feliz pareja en la que todo el mundo se fijaba.

 

Pero como todo, tiene su final. La relación terminó a los dos años de tanta felicidad, amor, cariño, risas, etc.

Todos esos buenos momentos que compartieron se esfumaron de la noche a la mañana.

Attidama no podía imaginárselo todo eso que tanto la hizo feliz ya no estaba.

Ya no tenía esos buenos días, esas buenas noches, esos te quieros.

Esos "Te quiero" que a veces los decía sin ni siquiera pronunciar esa palabra. Un "Ponte el cinturón cariño" hasta eso iba a echar de menos.

Hay veces que no te das cuenta de lo que tienes hasta que lo pierdes, y nunca sabes cuanta razón tiene esta frase hasta que no la vives.

Ya no tenía ese pilar fundamental en el que apoyarse cuando todo iba mal, ya no tenía esa persona a la que llamar cuando todo iba mal, y abrazarla, sin decir nada, solo un abrazo y todo se calmaba, como arte de magia.

Attidama volvió a ponerse esos cascos con música, a dar paseos así por que sí, a pasar de todo y de todos.

Hasta que un día puso a pensar que no merecía la pena seguir así, que lo mejor es ser feliz y sonreír.

Addam y Attidama tuvieron dos meses de discusiones, reproches, insultos etc.

Attidama no supo como reaccionar a tal ruptura no se podía ni imaginar que después de dos largos y felices años esa bonita relación acabase así. Y se tiraba piedras en su propia espalda, por culparse día si y día también de tener la culpa de que todo eso terminase.

 

En estos dos meses, hubo algún que otro problema, ya que Attidama trabajaba con un chico que a simple vista era, pues un chico del montón que cuando veía que ella estaba mal el acudía a ayudarla a apoyarla, ella como cual ilusa, se alegraba, al fin había alguien en el que poder volver a confiar, creía que podía llegar a tener ese pilar que hace dos meses perdió.

Addam al enterarse de eso que estaba pasando la habló y la advirtió de que tuviese cuidado con el, que era amigo suyo y le conocía, sabia a lo que iba, y no era precisamente ayudarla. Si no chamelársela, utilizarla como a tantas otras tías. Ese chico, Ian, no era como ella creía, no era ese chico amable, atento, cariñoso como ella pensaba. Si no todo lo contrario. Era un tío, mentiroso, mujeriego, una persona sin escrúpulos, que prefería ir mintiendo a todos sus amigos, e irse con la ex de un amigo suyo, utilizándola, ocultando todo lo que pasaba a todos.

 

Hasta que un día, después de dos meses desde la ruptura Addam optó por llamar a Attidama y quedar para hablar las cosas. Hablaron las cosas se sinceraron el uno con el otro.

Hablaron de todo y cuanto pasó entre ellos.

También salió el tema de Ian, quien con las orejas gachas hace unos días fue a hablar con Addam y le desmintió todo lo que Attidama le contó sobre lo que pasó entre ellos dos.

Ian, dejó a Attidama en un muy mal lugar, la dejó como la mentirosa, la desesperada, delante de la persona a la que ella más quería.

Al hablar las cosas, Addam le dijo todo lo que ellos dos hablaron en esa conversación, ella al escuchar tales cosas... no sabía por donde salir, la habia dejado a ella como una mentirosa...

Se dio cuenta de que la utilizó como quien pide un clinex, lo usa y lo tira. En ese momento se sintió destrozada.

Le contó todo lo que pasó a Addam, ella sigue sin estar segura de que él se halla creído toda la historia entre Ian y ella, pero ella esta algo más tranquila sabiendo que ella hizo lo que tenía que hacer contándole lo que pasó. Ella sabe que esa es la verdad y su conciencia esta tranquila.

Aun que su corazón ahora este revuelto de sentimientos, de puñaladas, de golpes, su conciencia estaba mucho más tranquila.

 

Quedaron como amigos. Y era lo más agradable. Attidama y Addam quedaron como dos buenos amigos.

Attidama sigue creyendo en el destino, y confía en que si el destino una vez les unió. En un tiempo lejano, el destino les podrá volver a unir.

 

El destino es sabio y si dos personas están predestinadas a estar juntas, las volverá a juntar pese a todo el tiempo que pase.

Si Addam y Attidama están predestinados a estar juntos el destino les volverá a juntar.

 

Como dice Dani Martín:

<<Volverá, seguro que volverá, ese amor verdadero de cuando era pequeño, seguro que...

VOLVERÁ… >>

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